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Haciendo chorizos en el pueblo (Zamora)


Era antaño el mayor acontecimiento familiar; por eso se decía:“El día que se mata el marrano o se muere la abuela, no se va a la escuela”. 
Por la mañana, se sacaba el marrano de la pocilga y se colocaba en el tajo, con ayuda de familiares o vecinos. El que lo mataba, se santiguaba, palpaba la papada e introducía el cuchillo con decisión.
Cuando el marrano estaba muerto se depositaba en el suelo y se cubría con encaños para chamuscarlo. Una vez chamuscado, se rascaba la piel con agua caliente y trozos de teja. Se colocaba el marrano sobre una escalera y se subía de nuevo al tajo, donde se iniciaba la operación de abrir. Acto seguido, se procedía a extraer las vísceras y la asadura. Las mujeres lavaban las tripas con sal y vinagre. Una vez abierto el marrano, se ataba bien a una escalera pasando el sobeo por el hueso del culo y se introducía en la cuadra o en la cocina, donde permanecía toda la noche oreándose.
Al día siguiente, se iniciaba la operación de desarmar: sacar el espinazo, los jamones, las paletillas, los lomos, la papada y el tocino. Después se pasaba a escarnar (separar la carne de los huesos), desengrasar (separar la carne de las grasas) y deshacer( partir la carne en trozos). Finalmente, se procedía a picar la carne con la máquina.
Una vez picada la carne, se iniciaba la operación de envolver, que consistía en amasar las chichas en el artesón:la carne picada envuelta con orégano, ajo, sal gorda y pimentón. Se dejaban reposar al menos cuatro horas, antes de comenzar a embutir con la máquina y atar los chorizos. Cuando las tripas estaban llenas, dos o tres personas hacían los atados y los pinchaban con unas agujas. Acabada la operación de atar los chorizos, se colgaban en los varales colocados en el sobrao.
Se hacían tres clases de chorizos: fariñato, longaniza y chorizo gordo así como salchichón.